febrero 07, 2012

Cruz Azul en la Copa Libertadores 2012: de vuelta al amor.

Hoy, hace 3183 días, Cruz azul caía ante Santos de Brasil en la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores 2003. Si mal no recuerdo aquella derrota llegó de la mano de un arbitraje polémico. Si miro al pasado puedo recrear fácilmente lo que viví en ese partido: era de noche, acompañado por una amiga y un amigo nos sentamos en una cantina por la zona de Portales. Pedí una, dos, tres, cuatro cervezas. El lugar lucía abarrotado, salvo por una malinchista excepción, de camisetas azules. La ilusión hacía presencia
en cada rostro, sabedores de la grandeza de ese torneo y conocedores de la posibilidad real de ganarlo. A un pasito…solo a un pasito de llegar a semifinales. Y todo se fue al traste. Maldito arbitraje.



Hoy, hace 3877 dias, Cruz Azul caía en penales contra Boca Juniors en La Bombonera. Ese partido no lo recuerdo muy bien. Ni donde estaba ni como me tomé la derrota. Tal vez sea lo que los libros de psicología pop que venden en Sanborns llaman un bloqueo emocional. Sí, eso debe ser. Seguramente mi mente se encargó de borrar la frustración por los dos balones al poste, en disparos de Tomás Campos y Pinheiro. O las grandes atajadas de Óscar Cordoba. O la mala leche del línea para con nosotros. O el arbitraje localista del peruano Hidalgo. O las lágrimas que vertí al caer en penales. “No hay problema, habrá más chances” pensé, a modo de autodefensa, desconocedor del futuro inmediato. Ahora, pasados los
días, rememorar aquello ya no ocasiona tristeza, si no orgullo. Las lágrimas vertidas secaron. Lo que queda es lo bueno, lo bonito: aquellos instantes en que te sentías invencible al ver a tu equipo hacer lo imposible.

Tuvieron que pasar casi 9 años para volver. Por angas o mangas la Libertadores se tornó huidiza. Nos conformamos con mirarla a lo lejos, nos conformamos con sucedáneas más tropicales, deseosos de volver en cada instante. Y el tiempo pasó y pasó. Cualquiera pensaría que el idilio terminó…


Pero, hoy que volvemos, los rostros se vuelven a inundar, sin dificultad alguna, de la misma ilusión. Las ciudades se colorean otra vez de tonos azulados. Pareciera que el tiempo se detuvo y con el nuestros corazones.

Y que ahora vuelven a latir con más fuerza al reencontrarnos con un gran querer del pasado. Y volvemos a desear con la intensidad de un adolescente.

Arrancamos un nuevo camino. Con kilómetros de asfalto y más kilómetros de vuelo. Con el anhelo a flor de piel. Con la gallardía, el coraje, la constancia y la pasión que nos caracteriza. Y miramos para adelante, sin menoscabos. Arrojados al futuro. Porque, para un cruzazulino la confianza en el futuro es
ya una costumbre.



Volvemos a vernos Copa Libertadores. ¿Recuerdas aquel flechazo a primera vista? ¿Recuerdas nuestra historia de amor intenso y desmedido? Fue uno de esos amores que prevalecen aunque las horas, los días y los años pasen de largo.

Aquí estamos de nuevo, una esquiva, el otro sereno. La Copa se asoma tímida, guiña, sonrié…coquetea… y nosotros volvemos a caer rendidos por sus encantos. Diablos…estoy enamorado.

Sigue en Twitter al autor: @arvanegas

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